Posibilidades de la espeleología

La práctica de la espeleología ya sabemos que es difícil de encuadrar. Si bien es cierto que es ubica en el conjunto de las actividades deportivas, en realidad tiene mucho más de otras cosas que de deporte.

En sus orígenes, fue la cuestión hidrológica la que hizo que se precipitara el estudio de la cavernas. Los asentamientos humanos requieren de mucho agua para abastecer a sus habitantes, y por tanto un buen conocimiento del curso de los ríos era fundamental para conseguir la mejor manera de cubrir todas las necesidades. Hoy esta sigue siendo una importante parcela de la espeleología. Seguir los cursos activos de agua, saber de dónde proceden, por donde salen, la cantidad de agua acumulada y almacenada en el subsuelo, en un planeta que está experimentando un futuro incierto sobre las reservas de las que dispone, se convierte en una pieza clave del desarrollo sostenible.

También es importante el conocimiento del subsuelo. ¡Cuántas veces esa falta de cocimiento ha dado al traste con construcciones bien de ingeniería o arquitectónicas!. La espeleología aporta un conocimiento cuidadoso del subsuelo, de los estratos que lo componen, del estado de la roca, de su consistencia ... La espeleología nos aporta un conocimiento excepcional porque se hace desde dentro. Combinada con otras técnicas de sonar y demás, nos aporta un conocimiento rico y preciso sobre el lugar donde pisamos, construimos, viajamos y en definitiva vivimos.

     
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Desde la perspectiva de la arqueología y la paleontología, la espeleología es tan fundamental que sin ella no hubiésemos conocido nunca los hallazgos de Atapuerca. El paso del tiempo, los arrastres de sedimentos, han colocado en el subsuelo la rica tradición de la historia de nuestro planeta. Utilizadas por casi todas las culturas y realidades humanas desde que la humanidad es tal humanidad, las cuevas son depósitos donde muchas veces se ha conseguido mantener intacto el legado que ahora los arqueólogos intentan escudriñar para saber quiénes somos en continuidad con quiénes hemos sido.

También para la biología la espeleología es una puerta abierta a especies desconocidas. A veces pensamos que además de los murciélagos no hay vida en las cuevas, pero esto, obviamente es un craso error: desde la vida celular hasta pequeños vertebrados sin ojos, descoloridos, adaptados por completo al medio oscuro, pasando por insectos y muchos más. Un ecosistema abierto y casi inexplorado que tiene mucho todavía que aportar al conocimiento del mundo animal.

Pero sin duda, la joya de la espeleología será siempre el descubrimiento de un nuevo mundo. En un planeta donde todo, o casi todo, ha sido ya descubierto en su superficie, las entrañas de la tierra nos desvelan que poseemos un universo cercano sin explorar. Queda mucha Tierra por descubrir. Hoy, la espeleología sigue suscitando nuevos exploradores de nuevos mundos. Somos de los pocos que podemos poner nuestra huella en lugares jamás pisados antes por nadie.

Y abriéndose paso poco a poco está también la perspectiva deportiva. Muchos espeleólogos tienen problemas en aceptar que la espeleología pueda ser un deporte de competición, y la mayoría rehusan aceptar esa posibilidad. Pero la realidad se nos va imponiendo y poco a poco comienzan a aflorar los primeros campeonatos de espeleología. No sabemos a ciencia cierta si esto dará o no mucho fruto, pero es innegable que está ahí y que algunos jóvenes encuentran en esta actividad competitiva la puerta de entrada al conocimiento de un mundo mucho más rico y más complejo.

Sin embargo, hay que reconocer que la pasión por la espeleología es difícil de trasmitir. De entrada es poco 'vistosa' porque no se ve. Lo más que alguien puede percibir es la presencia de un espeleólogo en superficie que desaparece por un agujero en el suelo. Después ya no se ve más. Por eso es importante que los que amamos esta actividad seamos capaces de trasmitir lo que a otros les está vedado. Pero para eso se necesita también ser de una 'pasta' un poco especial. El espeleólogo es un 'sufridor' nato. El ambiente de las cuevas es hostil (frío, barro, humedad, esfuerzo ...) y exige al que se mete en ellas saber no sólo bajar y subir por una cuerda: se necesita aprender algo de geología, de topografía, de técnicas especiales para el autosocorro ... Mientras que en otras actividades deportivas los participantes no se ven sino para medir su pericia en las pruebas, para los espeleólogos es fundamental el trabajo conjunto, el compartir logros y dificultades, el aprender juntos, el disfrutar en común.

Las posibilidades de la espeleología, como se ve, son abundantes. Los que disfrutamos de algunas de ellas somos conscientes de que nos falta mucho por hacer ... ¡Hay tanto ...!.