Conocer la realidad.

Antes de cualquier otra cosa necesitamos acercarnos la realidad a la que nos vamos a acercar y conocerla lo suficientemente bien como para después ver qué es lo que queremos y podemos hacer con ella.

Análisis del medio.-

Lo primero que tendremos que hacer será recopilar todos los datos que ya existan sobre la zona donde queramos acometer nuestra exploración. Da igual que esta sea de tipo espeleológico sin más o que conlleve elementos arqueológicos, paleontológicos, hidrológicos, o cualquier otro que sea la motivación que justifique la exploración.

Para ello necesitaremos, en primer lugar, obtener los mapas topográficos de la zona. Ciertamente, cuanto más detallados, mejor. Una medida regularmente buena pueden ser los mapas de 1:25.000, aunque hay ocasiones en las que es imposible conseguirlo, por ejemplo en países que no tengan muy desarrollada su cartología y nos tendremos que contentar hasta con los de 1:100.000..

Unas buenas dosis de bibliografía también son necesarias. Antes de encarar una expedición hay que gastar horas y horas en bibliotecas, internet y demás lugares donde sea posible recoger información sobre la zona y los elementos que contenga y que sean relevantes para lo que nosotros queremos.

Es conveniente ubicar en el mapa los puntos de coordenadas de los lugares relevantes para nuestro conocimiento del medio. No importa si son muy distantes. Eso tendrá luego sus consecuencias a la hora de organizar los objetivos, pero en primer lugar hay que ubicar los puntos de interés para poder hacernos una idea de qué es lo que tenemos delante.

No está de más, tampoco, conseguir mapas geológicos de la zona que nos pueden ayudar a determinar dónde estamos buscando, la profundidad de la zona calcárea que queremos explorar y por tanto sus posibilidades.

A este proceso de conocimiento del medio se puede añadir la posibilidad de conocer directamente la zona y entrar en contacto con personas que puedan ayudarnos a conocer la realidad que vamos a pisar. Se trata por tanto de conseguir encuentros con ayuntamientos, grupos de espeleo de la zona, otros organismos de interés en función de lo que vayamos a hacer (instituciones de carácter oficial, arqueológico, museos, investigadores, etc.)

Análisis de nuestras posibilidades

Junto con el estudio de estas cosas propias del lugar donde vamos a realizar nuestra exploración, también es elemental analizar nuestras propias capacidades.

.- ¿Cuántos y quiénes somos?
.- ¿Qué capacidad técnica tenemos?
.- ¿De qué material disponemos?
.- ¿Qué economía tenemos?
.- Además de técnicas de progresión, ¿qué más sabemos hacer?: fotografía, topografía, espeleobuceo...

No todas las expediciones se pueden hacer con poca gente, lo mismo que no todas se pueden hacer con mucha. Es necesario saber con cuántas personas contamos de manera clara y que sepamos qué es lo que puede dar de sí cada cual.

El material, siempre va a ser escaso, pero será necesario irse dotando de más si queremos hacer algún tipo de trabajo de envergadura. Dependiendo de diversos factores, lo normal es que haya que invertir en material de instalación. Y a la hora de hacerlo, hay que tener en cuenta también el material necesario para realizar un autosocorro. Normalmente, la expediciones se realizan en lugares menos accesibles de los comúnmente recorridos, y por tanto sería bueno contar con material para resolver problemas de no demasiada envergadura. Además, la gente que compone el equipo tendría que ser capaz de realizar maniobras de extracción de un herido ante la posibilidad de algún incidente que podamos resolver sin necesidad de acudir a un equipo de espeleosocorro. Sobre todo, cuando la tarea se realiza en algún país en el que este tipo de sistema de emergencia no existe.

Pero además será necesario ver si tenemos suficientes equipos de topografía y de fotografía, cuando menos. Hacer una exploración en cavidad y no poder realizar la planimetría de lo encontrado sería casi tanto como no haber hecho nada. Y si no podemos sacar ni siquiera una foto de los lugares donde hemos estado explorando, casi que tampoco.

La cuestión económica tampoco es baladí. Hay que tener muy claro qué nos podemos gastar y buscar fuentes de financiación, si fuese necesario, para poder realizar la expedición. En ocasiones es preciso transportar el material en helicóptero, o en caballerías, o en vehículos todo terreno... Habrá que contar con el gasto de todo ello, además de la necesaria contabilidad para el avituallamiento

     
   
     

Y para poder realizar todas las actividades propias de una exploración habrá que prepararse técnicamente: cursos de fotografía, de topografía, y una vez más, leer y leer todo lo que nos ayude a mejorar nuestras técnicas.

Conocer la realidad
Definir objetivos